¿QUE ES LA RESILIENCIA?

A veces la vida nos pone frente a situaciones límite, una ruptura, una pérdida, una enfermedad, un fracaso, situaciones que cuestionan nuestra capacidad de afrontamiento. Nos vemos frente a dos caminos: dejarnos vencer o sobreponernos y salir fortalecidos de ello. Cuando logramos esto último es porque hemos desarrollado la capacidad de la resiliencia.
Decía el filósofo Martin Buber: “Toda adversidad y todo dolor, prepara nuestra alma para tener visión”.
Los seres humanos crecemos sin mucha dificultad en nuestra dimensión fisiológica, pero quizás sea más difícil crecer en términos de madurez personal. La vida, en su proceso de desarrollo, va a enfrentarnos a diferentes circunstancias tanto positivas como adversas. Cuando ocurre esto último se pone a prueba nuestra resistencia y puede bloquearse nuestro normal desenvolvimiento. En el mundo moderno vemos constantes conflictos, tensiones, cambios que generan incertidumbre, estrés, depresión, etc. Por eso no es raro ver cómo la vida se nos cae por una pérdida, un golpe o un dolor, que hace que todo pierda su sentido.
A veces preferimos hacernos las víctimas y buscar culpables en los demás. Otras veces preferimos aislarnos y encerrarnos en nosotros mismos y otras veces recurrimos a sucedáneos como son las drogas, el consumismo, la búsqueda desenfrenada de placeres y otras experiencias de vértigo.
Sin embargo, el ser humano también tiene la capacidad de resistir las tensiones y el desequilibrio emocional que las adversidades producen, sabiendo afrontar las situaciones negativas con una actitud positiva y valiente, siendo capaz de aprender a ver y tomar los problemas como una oportunidad de crecimiento para así salir airosos y fortalecidos. Esto es lo que hace a una persona resiliente.
El Dr. Gerónimo Acevedo, especialista en Logoterapia, la define así:“La resiliencia personal consiste en tener la capacidad de afrontar el sufrimiento, reconstruirse y no perder la capacidad de amar, de luchar, de resistir. No es una destreza que hay que dominar sino una realidad que hay que descubrir, que hay que desplegar.”
La persona resiliente es capaz de descubrir y potenciar los recursos que tiene interiormente y busca luchar para no dejarse arrastrar por el desánimo.
Si a pesar del dolor buscamos la oportunidad para crecer, nuestra percepción de la adversidad cambia y recobramos el entusiasmo para seguir adelante.
La Dra. Werner, investigadora de la psicología positiva, ha expresado que “una persona resiliente tiene la capacidad de responder emocionalmente controlando sus impulsos y centrando su atención. Tiene la habilidad de conservar el sentido del humor en situaciones poco fáciles y, de manera especial, posee una visión idealista y proactiva que la ayuda a sobreponerse a la adversidad”.
Tener una actitud resiliente no significa que no pasemos por los grandes abismos de incertidumbre, de estrés o de conflicto. Significa tener la capacidad para descubrir en nosotros mismos los recursos necesarios para transitar por tales situaciones, superarlas y prosperar, para así continuar fortalecidos en el camino hacia el desarrollo y la realización personal.

De Liz Carbonel Aguilar
Psicóloga

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